Venezuela ha encontrado la prueba de que el vídeo del misil de EEUU pulverizando una lancha se hizo con IA: la IA de Google

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El Caribe sur se convierte así en un tablero de guerra híbrida donde operaciones antidroga, sanciones financieras y despliegues militares convergen

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Miguel Jorge

Editor

 

La historia comenzó el pasado 2 de septiembre, cuando Donald Trump afirmó que las fuerzas armadas de Estados Unidos habían ejecutado un ataque de precisión contra una embarcación “positivamente identificada” que transportaba drogas desde Venezuela y era operada por integrantes del Tren de Aragua, designados por Washington como narcoterroristas, con un saldo de once muertos según su propio relato. 

Desde entonces hasta ahora se han sucedido todo tipo de acontecimientos.

El vídeo. Poco después, el mandatario amplificó el mensaje con un vídeo desclasificado a través de Truth Social que muestra la detonación de un misil al blanco en alta mar y una advertencia pública a futuros traficantes, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, corroboraba la caracterización de “golpe letal” contra un objetivo que habría zarpado de costas venezolanas. 

Un alto funcionario de Defensa, citado en segundo plano, confirmó la acción como un ataque de precisión contra una “drug vessel”, en línea con el empleo conocido en la zona de lanchas rápidas de tres o cuatro fuerabordas utilizados para rutas de cocaína hacia el norte.

 

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Contexto y marco político. El anuncio se producía días después de que Trump ordenara desplegar tres buques de la Marina en el Caribe para reforzar la interdicción de carteles frente a Venezuela, ampliando el rol del Pentágono en misiones tradicionalmente lideradas por la Guardia Costera. 

El presidente ya había instruido a comienzos de año a preparar opciones de uso de la fuerza contra organizaciones criminales transnacionales tras declararlas como organizaciones terroristas extranjeras por orden ejecutiva, un encuadre que busca dotar de mayor flexibilidad legal a operaciones cinéticas extraterritoriales. En paralelo, el Tesoro sancionó al llamado Cártel de los Soles (red de oficiales acusada por Washington de narcotráfico y de apoyar al Tren de Aragua y al Cártel de Sinaloa) como entidad terrorista global especialmente designada, consolidando un andamiaje de presión financiera y de seguridad.

 

 

 

Caracas responde. Poco después, Nicolás Maduro, a quien Estados Unidos considera un gobernante ilegítimo por fraude electoral, violaciones de derechos humanos y narcotráfico, advirtió que Rubio empujaba a Trump hacia la guerra, prometiendo resistencia si Venezuela es atacada, y calificando la acumulación militar estadounidense como “la mayor amenaza que ha visto nuestro continente en 100 años”. 

Aunque el Gobierno venezolano no reaccionó de inmediato al ataque concreto, el tono marcial y la doctrina de “defensa del territorio” enunciada por Maduro elevaron el listón político y aumentó el riesgo de incidentes de escalada narrativa o operativa en un entorno marítimo denso y de jurisdicciones complejas.

La norma vs la fuerza letal. Ocurría, además, otro problema. Recordaba The Wall Street Journal que la expansión del protagonismo del Pentágono contrastaba con los procedimientos estándar de la Guardia Costera, descritos por el ex embajador de Estados Unidos en Panamá, John Feeley: identificación, órdenes de parada, prioridad por preservar la vida, neutralización de motores con tiradores de calibre .50 desde helicópteros si la embarcación intenta huir y abordaje para verificar carga. 

Según dicha doctrina, el empleo de fuego letal directo no es la norma salvo en legítima defensa. De ahí que la destrucción cinética de una lancha sospechosa, sin la secuencia típica de “interdicción y abordaje”, represente un salto cualitativo en las normas de actuación y en la señal emitida a redes criminales y a los Estados que las cobijan.